dilluns, 27 d’agost del 2012

Estoy harto de la frase: “Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”

Kabila

Miren ustedes, estoy hasta el gorro de oír esta frasecita que parece resumirlo todo y que pretende hacer cómplice y corresponsable de la crisis a todo el mundo. A esos políticos, medios de comunicación, tertulianos de tres al cuarto, casualmente comprometidos con el neoliberalismo imperante, les basta con soltar la frasecita y parece que han descubierto América y que la culpa de la crisis es de todos.

Lo grave es que, con tanto repetirlo, hay gente normal, gente que se lo ha creído, y repite la misma historia y se corresponsabiliza de algo de lo que no tiene culpa.

¡Y un huevo! Yo –y supongo que la gran mayoría de la gente que conozco y los que entran en kabila— no hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. Hemos vivido como hemos podido, con nuestros medios, ni más ni menos; como nos han dejado. Ahora resulta que después de haber montado la de dios es Cristo, tratan de corresponsabilizarnos a todos y se quedan tan a gusto.

No señores, estoy harto. Yo no he gastado más de lo debido. Yo he vivido a mi ritmo, no he especulado con nada, no he hecho negocios inmobiliarios, no he tenido beneficios desorbitados. He vivido de mi pensión, sin más. No, yo no tengo la culpa. No voy a aceptar esa mentira por mucho que lo repitan. Y a la gran mayoría les pasa igual. ¡No somos culpables de esta crisis, en absoluto!


A ver si es que vamos a tener todos culpa. ¡Y una leche! O sea, que la culpa es de quien ha gastado lo que tenía. La culpa es de quien se ha acercado a un banco y, en base a su situación económica, le han concedido una hipoteca para comprar una casa. O resulta que la culpa es de quien tenía un trabajo y ahora está en paro. Mientras, los grandes capitales o emigran o salen a la superficie amnistiados por un gobierno vil que se alía con los poderosos y se van de rositas.

Y ahora para que quede claro voy a citar a algunos de los culpables.

La culpa es de esos banqueros que han jugado al Monopoly con activos financieros ficticios, con dinero que no tenían, que se han puesto sueldos multimillonarios, que han destrozado las Caja de Ahorros y han supuesto un agujero de 100.000 millones de euros.

La culpa es de esos políticos que han gastado cientos de millones euros en complejos sin terminar, aeropuertos sin aviones, macro-urbanizaciones inútiles, instituciones socioculturales gigantescas, que se han puesto cargos de confianza a tutiplén para crear su red mafiosa y no dar ni golpe, los mismos que han manejado para sus propios intereses las Cajas de Ahorro. Los que han creado tramas organizadas de financiación ilegal de su partido político o han metido la mano en la caja. Los que no persiguen pertinentemente el fraude fiscal.

La culpa es de las empresas constructoras que aliadas con los bancos (las grandes constructoras son grandes accionistas de los bancos y viceversa) han creado una burbuja inmobiliaria que nos ha estallado en la cara a todos, mientras que a ellos les han caído los billetes a espuertas.

La culpa es de todos los que defraudan a Hacienda. Esas grandes empresas que si pueden no pagan el IVA y trabajan con dinero negro, y que tienen cuenta en paraísos fiscales y/o utilizan empresas SICAV para evadir impuestos. Esos que presumen de patriotas.

La culpa es de personajes, como el juez Dívar o el rey Juan Carlos, que se gastan el dinero de los contribuyentes en fines de semana en Marbella, en cacerías de altos vuelos o en otros menesteres particulares.

Yo desde luego, y estoy seguro de que ustedes tampoco, no me encuentro entre estos grupos de caraduras y vividores. No nos llamamos Urdangarín, ni Fabra, ni Camps, ni Bárcenas, ni Rato, ni Antonio Fernández, ni Oliva, ni… Ellos son los que han vivido por encima de nuestras posibilidades, los que nos han robado y nos roban por encima de nuestras posibilidades. Por lo tanto, que se dejen de gilipolleces y, que digan quienes son los culpables, que los paganinis ya sabemos que somos nosotros, mientras ellos se han forrado y ahora desaparecen del mapa, seguramente con su fortuna a buen recaudo, en alguna isla del caribe.

Salud y República

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